diumenge, 21 d’octubre de 2007

CIUDADANIA POR LA DEMOCRACIA

Hoy he tenido oportunidad de asistir al primer encuentro de Ciudadanía por la Democracia, organizado por Ciutadans pel Canvi con la colaboración y la participación de numerosas asociaciones cívicas de todo el Estado. Ha sido una experiencia enriquecedora que quisiera compartir y por ello la reflejo en mi bloc personal.

Antes que nada, quisiera expresar mi más profundo respeto por la persona de Pasqual Maragall, que ha realizado en el día de hoy unas declaraciones sobre su estado de salud, y que además, acompañado por su hermano el Conseller Ernest Maragall, ha acudido a este encuentro para apoyar la iniciativa de Ciutadans pel Canvi.

El programa se ha dividido en dos partes. Una primera parte, en la que hemos hablado sobre los derechos de la ciudadanía en la participación política, y una segunda parte sobre federalismo. Ambas muy interesantes, enriquecedoras, y debatidas aunque no lo suficiente por la falta de tiempo material...

Sobre la participación ciudadana y la pedagogia de la ciudadania ha quedado claro que son necesarias para crear un estado de derecho progresista. Se ha hablado sobre la democracia participativa y sobre los mecanismos existentes en una democracia directa, exponiendo ejemplos claros ya existentes en Europa. Llegados a este punto se ha hablado de los partidos políticos y de la necesidad de un cambio profundo y democrático (haciendo alusión muy directa al PSOE). Hemos contado con la presencia y el testimonio de Ángel Oliver y de otros compañeros de Navarra que después de sufrir en sus carnes la sin razón del despotismo antidemocrático del que era su partido político, han decidido crear la Plataforma de Navarra por el Cambio.

Se ha hablado de la necesidad de generar ese cambio democrático en los partidos políticos, pero particularmente yo creo que asociaciones cívico-políticas, como las que hoy nos hemos reunido, debemos centrar nuestros esfuerzos en la pedagogía ciudadana partiendo desde los entornos y los gobiernos locales. Creo que nuestra acción a nivel local debe extenderse en forma de círculos concéntricos (al igual que los producidos por una piedra que cae sobre el agua de un estanque), los cuales tendrán sus intersecciones con otros, que a su vez establecerán una red ciudadana entre todos los puntos locales. Esto generará ya de por sí un cambio profundo de las bases sociales y políticas, y por ende de los propios partidos políticos, los cuales para subsistir dentro de la democracia deberán sumarse al cambio...

Federalismo, esa palabra tabú y sacrílega para tantos, pero que en mi modesta opinión debe convertirse en el futuro de la convivencia pacífica del Estado. Un proceso que se ve obstaculizado por la vigente Constitución. ¡Una Constitución inamovible y pétrea no sirve! La Constitución debe modificarse para que el cambio hacia una democracia participativa y federal se pueda llevar a cabo... Éste es el gran primer paso a realizar...

Federalismo simétrico o federalismo asimétrico..., he ahí el dilema...

Particularmente me inclino por el federalismo asimétrico, ya hablé de ello en este mismo bloc, aunque parece ser que hay serias discrepancias sobre este aspecto. ¿Qué mas da, si ya tenemos clara la idea federalista? Si es necesario creemos un nuevo concepto que abarque e incluya todas nuestras expectativas. Las de todos y no sólo las de unos cuantos. Si es necesario creemos un híbrido entre ambos conceptos. Si es necesario creemos y démosle forma a un federalismo global y universal... Seamos creativos por nuestro futuro y por el futuro democrático de las generaciones venideras.

Este primer encuentro ha sido el resultado de las semillas plantadas en el pasado, y que con las acciones presentes esperemos que den sus abundantes frutos en un futuro no muy lejano.

1 comentari:

Miguel Ángel Múgica ha dit...

Si pretendemos ahondar en la democracia, en todos los campos ha de verse la sociedad como lo construido desde abajo hacia arriba. Este criterio sirve lo mismo en la dinámica socioeconómica que en la dinámica territorial. Sería incongruente fundamentarnos en el propósito de restituir a las clases bajas el derecho al bienestar y simultáneamente percibir como una amenaza el autogobierno de las unidades territoriales.

Los excesos actuales provienen de la ausencia de controles ciudadanos respecto al poder en sí, en todas sus formas: las empresas de gran tamaño, el Gobierno central, el caciquismo y las burocracias territoriales, los Parlamentos, los jueces...